“…Es mirar la montaña y decir no podré superar esa prueba que puede matar, cuando estás justo ahí de poderla alcanzar… Que la magia termina me sabe a mentira…”
… Nunca he estado muerta, pero te juro que si creo en la magia, en el destino y los misterios, desde que tengo uso de razón o recuerdo de los acontecimientos de mi vida, me he percatado de que esta está llena de rarísimas coincidencias… y todas relacionadas con el amor.
La primera vez a los 13 años, conocí a un muchacho de lindos ojos negros, nos vimos y según mi mirada tan romántica la atracción fue mutua e inmediata, yo sin miedo, solo con timidez no me acerque físicamente nunca a él y de la misma manera él tampoco lo hizo hacia mí, pero desde ese momento siempre estuvimos unidos, bastaba que yo pensará en él y el teléfono comenzaba a sonar o que pensara en que me lo podía encontrar y por alguna razón me lo topaba en la calle, pensaba además que solo eran mis deseos de verlo los que hacían que apareciera cuando quería verlo, esta idea desapareció un par de años después cuando ya un poco menos adolescentes y con varias experiencias más en el cuerpo nos encontramos y tuvimos una larga conversación, en que obviamente acompañada por el mejor motivador social, pude comentarle estas situaciones, para él también el alcohol sirvió como un buen agente de distensión y me dijo, que le parecía muy extraño que cada vez que pensaba en mi yo aparecía de la nada o que cada vez que me recordaba sonaba su teléfono y al otro lado estaba yo… coincidencias o no, ahí estábamos, en ese momento decidimos que “lo nuestro” debía ser especial por lo que comenzamos una relación que duró menos de un mes, por que nos dimos cuenta que no éramos compatibles y seguimos siendo simplemente amigos…
La siguiente situación se dio con mi primer novio serio, alcanzamos a estar juntos casi cuatro años, en los que desde el primer momento supe como aquella relación iba a terminar… lamentablemente fue de la forma en que lo había predicho, pero la situación se dio tiempo después en aquellos momentos donde el cuerpo comienza a extrañar al otro y la mente gracias a la angustia se conecta de tal forma que hace que las almas continúen unidas, comencé después de tres meses de separación a pensar en él día y noche y no tenia forma de contactarlo, alejados por más de 1000 kilómetros de distancia y habiendo cambiado mi número de celular, una llamada y un suspiro, era el pidiendo mi ayuda, mi consejo y mi abrazo, la angustia fluyo de nuevo y ahí estaba yo entregándole lo que necesitaba, luego de eso se fue y la sensación desapareció… y ahora lo último, desde hace mucho tiempo había estado absorta en mi trabajo sin nada más que hacer que dedicarme a eso, y por esas cosas raras de la vida, intuiciones o como quiera que se llame se me ocurrió salir y ahí frente a mis ojos me lo encontré, a ese hombre… lo vi, lo miré y solo quise alejarme de él, sabia con solo cruzar su mirada que no la iba a pasar bien, pero mi sadomasoquismo ganó y me quedé paralizada y … se me acercó hablamos y fue un espejo, me vi reflejada en esos ojos y extrañé a la que había sido y fue mi reflejo de Narcisa lo que me hizo enamorarme de él en un momento, pasamos dos muy buenas noches y eso… eso fue, yo lo busque y el no me buscó, lo dejé y el comenzó a buscarme, pero fue demasiado tarde… quiso estar en otro lugar, pero me di cuenta que la magia no tiene que ser mutua, simplemente la magia la hacia yo, desde mis deseos y mis necesidades intensas, no creo que sea solo algo mío, no creo que sea la magia lo que hace especial las relaciones, sino que a cada uno como seres individuales y me di cuenta que la magia es mía sin necesidad de otro, ahora solo me queda aprender cual es mi varita mágica y comenzar a usarla de la manera correcta…
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